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Multifamily Living Pain Points / Lo Difícil de la Vida Multifamiliar

As I’ve discussed in some of my previous articles, multifamily living has many perks. Our mail is secure, our visitors are controlled, our peace of mind is, well, at peace. We know that only residents and their guests can have access to our spaces. We have fobs, key cards, and keys that allow for a controlled environment where we can enjoy the perks that come with our rent.

But in the age of COVID, are all these amenities worth it?

With each amenity comes a touchpoint—a door, a fob scanner, multiple people going in and out of our gyms, office areas, common spaces, courtyards, dog runs, rooftops, pools. Lately, I’ve been asking myself, how much are we really using these spaces when we are in a constant state of worry about contracting the virus?

It’s a double-edged sword. On the one hand, multifamily living often allows us to have places to gather outside of our apartments, which helps us feel a little less caged in. However, it doesn’t mean that doing so is always safe. You never know when a group of neighbors will walk in with friends and family, and you can suddenly find yourself surrounded by people you don’t know.

Luckily, we’re in the industry of helping regulate this flux of people in amenity spaces: access control. Access control was pivotal in the reopening of amenity spaces in multifamily buildings. By controlling the number of people that go in and out of these spaces, staff can ensure proper safety, social distancing, and cleaning protocols throughout the building.

In my apartment building, we have a resident portal where we can submit reservations for each indoor amenity space. By reserving your spot online, you can avoid other neighbors walking in during your allotted time. Then you’ll use your fob to scan into your reserved space, and you’re required to wear a mask for the duration of your time there.

While we have all grown used to the discomfort of wearing a mask and limiting our time in public spaces, it goes without saying that it will be a long time before these safety practices stop feeling like a hassle. In my experience, I often find the amenities spaces in my building empty. Rarely do I see people making use of these spaces anymore, and the ones who do are few and far between.

Personally, I’ve only used the amenities in my building a few times since the pandemic started. Staying in my apartment seems like the more comfortable option lately. I don’t have to wear a mask the whole time or worry about people sitting near me. However, I do miss the daily interactions with people. The good mornings exchanged with the security guards in the mornings, the receptionist in my office lobby, the chit chat of coworkers and conversations in between meetings. COVID has limited the way we interact with others. In many ways, it has taken away the small conversations that allowed us to feel accepted and part of society.

So are amenities spaces worth it during these times? I’m leaning towards yes with the caveat of being able to have proper control access regulations in place. Amenity spaces, even despite the pain points that come with our new lives, can allow us a glimpse into the normalcy of the lives we had back in March.

If you live in a multifamily building, do you make use of your amenities during this time?

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Lo Difícil de la Vida Multifamiliar


Como he comentado en algunos de mis artículos anteriores, la vida multifamiliar tiene muchas ventajas. Nuestro correo es seguro, nuestros visitantes están controlados, nuestra paz mental está, bueno, en paz. Sabemos que sólo los residentes y sus invitados pueden tener acceso a nuestros espacios. Tenemos llaves electronicas, tarjetas y llaves que permiten un ambiente controlado donde podemos disfrutar de los beneficios que vienen con el costo de nuestra renta.

Pero en la era de COVID, ¿valen la pena todas estas comodidades?

Con cada amenidad viene un punto de contacto: una puerta, un escáner de llave, varias personas entrando y saliendo de nuestros gimnasios, áreas de oficina, espacios comunes, patios, pistas de perros, terrazas, piscinas. Últimamente, me he estado preguntando ¿realmente estamos usando estos espacios cuando siempre estamos preocupados por contraer el virus?

Es una espada de doble filo en realidad. Por un lado, la vida multifamiliar nos permite tener lugares para reunirnos fuera de nuestros propios departamentos y nos ayuda a sentirnos un poco menos enjaulados. Sin embargo, no significa que hacerlo sea siempre seguro. Nunca se sabe cuándo un grupo de vecinos entrará con amigos y familiares, y de repente te puedes encontrar rodeado de gente que no conoces.

Por suerte, estamos en la industria de ayudar a regular este flujo de personas: el control de acceso. El control de acceso fue fundamental en la reapertura de las amenidades en edificios multifamiliares. Al controlar el número de personas que entran y salen de estos espacios, el personal puede garantizar la seguridad adecuada, el distanciamiento social y los protocolos de limpieza en todo el edificio.

En mi edificio, tenemos un portal de residentes donde podemos enviar reservas para cada amenidad. Al reservar tu lugar, puedes evitar que otros vecinos entren durante tu tiempo asignado. Luego usarás tu llave electronica para entrar a tu espacio reservado, y tendrás que usar una máscara facial durante el tiempo que estés allí.

Aunque todos nos hemos acostumbrado a la incomodidad de llevar una máscara y a limitar nuestro tiempo en los espacios públicos, no hace falta decir que pasará mucho tiempo antes de que estas prácticas de seguridad dejen de ser una molestia. En mi experiencia, a menudo encuentro las amenidades en mi edificio vacías. Rara vez veo a la gente haciendo uso de estos espacios, y los que lo hacen son muy pocos.

Personalmente, sólo he usado los servicios de mi edificio unas pocas veces desde que empezó la pandemia. Quedarme en mi departamento me parece la opción más cómoda últimamente. No tengo que usar una máscara todo el tiempo o preocuparme por la gente que se sienta cerca de mí. Sin embargo, extraño las interacciones diarias con la gente. Decirle buenos días a los guardias de seguridad, la recepcionista en el vestíbulo de mi oficina, la charla con compañeros de trabajo y las conversaciones entre reuniones. COVID ha limitado la forma en que interactuamos con los demás. En muchos sentidos, ha eliminado las pequeñas conversaciones que nos permitían sentirnos aceptados y parte de la sociedad.

Entonces, ¿valen la pena las amenidades en estos tiempos? Me inclino por el sí, siempre y cuando haya regulaciones de acceso adecuadas. Las amenidades, aunque vengan con unas pequeñas molestias, nos pueden aydar a que la vida se sienta un poco más normal.

Si vives en un edificio multifamiliar, ¿utilizas tus comodidades durante este tiempo?

Ivana Gatica graduated from the School of the Art Institute of Chicago with a degree in Fine Arts and Writing. For the past year, she has been working as a copywriter in the marketing and fintech spaces helping businesses find their unique voice. She also likes to take on freelance writing opportunities in her free time and loves to write fiction and poetry.